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Las marcas del tiempo son una de las obsesiones más interesantes que tienen los fotógrafos. Porque, en definitiva, las imágenes son las que nos ayudan a apreciar este paso del tiempo. En el proyecto fotográfico del irlandés Mark Nixon, nos encontramos frente a frente con el paso del tiempo pero también con la permanencia del cariño. Con una muestra que actualmente se encuentra basada en su propio estudio en la ciudad de Dublin, Nixon fotografía los osos de peluche de las personas después de décadas de uso.

No podemos esperar que los juguetes duren para siempre. Como con todas las cosas, también el tiempo los afecta. Aunque los juguetes siguen siendo, y más todavía con la distorsión de la memoria, los objetos más brillantes y deseados de nuestra infancia, cuando pasaron 30 o 40 años desde la última vez que los usamos, lo más probables es que se encuentren bastante destartalados. También puede suceder que los encontremos un poco pasados de moda, lo que tiene mucho sentido.

Los osos de peluche fotografiados por Nixon realmente han visto mundo. Para nosotros pueden ser muestras horripilantes del pasado, objetos que deberían tirarse o incinerarse –algunos parecen hasta llevar pestes, la verdad-. Pero para sus dueños, simbolizan toda una etapa de sus vidas, y son tan queridos como el primer día. No por algo esta colección de imágenes se llama MuchLoved: estos peluches han sido amados por todo el corazón de un niño, lo que para ellos significa ser arrastrados por todas partes sin tener demasiada consideración por la higiene.

Además del paso del tiempo, podemos ver cómo los niños luchan para mantener a sus juguetes con vida en las múltiples “cicatrices” que estos peluches exhiben en su piel de felpa. Retazos de tela para reemplazar lo que se ha perdido, costuras para evitar que se siga perdiendo más relleno. Son todas etapas de la vida que se terminan marcando para siempre, y a fuego en el caso de la memoria infantil, y en el caso de los peluches, con una desfiguración importante.

Algunos de estos peluches tienen casi 50 años, prácticamente han perdido toda la felpa y parecen sobrevivientes de algún incendio mínimo. Brownie, por ejemplo, es un peluche de más de 30 años cuya dueña se llama Jenny Slattery y ha tenido una “vida” llena de cariño –Slattery confiesa además que nunca lo ha lavado-:

Este es Brownie, viajero mundial, animal de fiestas, y poco comprendido por muchos exceptuando su mejor amiga Jenny. Durante sus primeros años sufrió muchas adversidades de la mano de sus hermanastras malvadas y el gato de la familia.

Otro dato interesante: el actor británico Rowan Atkinson –exacto, el memorable Mr. Bean- también colabora con su propio oso de peluche del programa de televisión que lo hizo famoso y que tiene más de 22 años; sorprendentemente está en un estado muy cuidado, sobre todo si lo comparamos con otros de los protagonistas de MuchLoved.

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