ALTFoto ha recibido, para analizarla, una de las cámaras bridge más interesantes del mercado, la Panasonic Lumix DMC-FZ62, sucesora de aquella primera que presentaron hace diez años. Tiene su principal baza en el espectacular objetivo zoom firmado por Leica que alcanza los 600 mm con una respetable luminosidad de f5,2 en dicha posición.

Panasonic FZ62

Vamos a ver todos los aspectos de esta cámara:

  • Tiene un sensor de 16,1 Mp y con un tamaño de 1/2.33 pulgadas. Un sensor pequeño donde los haya, pero que hace posible esa distancia focal tan impresionante que tanto atrae al público. Respecto al modelo anterior de la gama FZ, Panasonic ha sumado 4 Mp de más, también para atraer a ese público que siguen pensando que más es mejor, pero que no se dan cuenta que con un sensor tan pequeño pocos milagros se pueden hacer. Aún así, el magnifico procesador que incorpora hace que la calidad final de los archivos llamen la atención, sobre todo en los ISOS más bajos. Si encima decimos que permite disparar hasta 10 fotografías por segundo, a algunos les parecerá que es una cámara de gama alta.
  • Llama la atención por su diseño, y su aspecto de réflex liliputiense hace que parezca más profesional de lo que realmente es. Y sólo es una compacta sencilla con el cuerpo machacado en el gimnasio, ideal para lucir con buen tiempo, con sus malas costumbres, como situar bajo la misma trampilla la batería y la tarjeta de memoria SD. Estas medidas extra permiten que su ergonomía sea perfecta, con los botones colocados donde tienen que estar,  y con un tamaño que permiten manejarlos sin uñas. La empuñadura consigue crear la sensación de seguridad, que es imposible cogerla mal, aunque puede pasar, por lo que recomendamos llevar siempre la cámara colgada del cuello. A pesar de sus dimensiones, los diseñadores no han incorporado esa pantalla móvil que sólo sirve, en la mayoría de los casos, para tener un punto más donde romperse.

Panasonic FZ62

  • La pantalla LCD no destaca por su calidad. Es de tamaño generoso, pero su resolución es baja para los estándares de hoy en día (460k) y si nos fijamos en el visor electrónico, con la mitad de resolución (202K), mejor no hablamos. Pero no se nos puede olvidar que estamos ante una cámara que podemos comprar por menos de 300€. Visto desde una perspectiva económica, las cosas cambian, y podemos pensar que es una cámara interesante y que no hay que pasar de largo ante ella.
  • El objetivo es lo mejor, con diferencia, del conjunto. En realidad no lo han cambiado. Esos 25-600 mm son un alarde de la tecnología, con 14 elementos en 10 grupos. Es el responsable de la mayor parte del peso, pero después de ver la calidad y la definición que consigue, sólo podemos decir bendito peso.

Objetivo FZ62

Después de estar unos días con ella, podemos decir que es una cámara muy sencilla de manejar, tanto en modo manual como automático, donde el fotógrafo se convierte en un mero portador de una máquina que hace todo por él. Tiene el número justo de botones y con el apoyo de la pequeña rueda sin fin al alcance del pulgar, el control es absoluto.

Uno de los aspectos negativos es la ausencia del formato RAW, algo que atraería a más de uno y más de dos, pero parece que no es determinante para los usuarios a quién está dirigida la cámara. Sin embargo, el fabricante japonés no ha dudado en prepararla para que grabe en alta definición (1920x1080), en dos formatos distintos (AVCHD y MP4)... Parece mentira que la calidad del vídeo sea más importante que la fotografía en una cámara de fotos.

Conclusiones

7/10

Panasonic publicita esta cámara como una cámara ideal para eventos deportivos. Es decir, para el público que asiste a los partidos de fútbol o  a las carreras deportivas y quieren aprovechar el increíble zoom para sacar un primer plano de las estrellas del deporte. Nos sorprendería mucho ver a un profesional con ella en el campo. Sus compañeros se reirían de él por tener entre sus manos algo tan pequeño. Él se reiría por no tener que cargar tanto peso.

Pero volvamos al mundo real. La Panasonic Lumix DMC-FZ62 es una cámara de iniciación, ideal para aquellos fotógrafos que quieren una cámara más aparente que una sencilla compacta, pero de manejo sencillo y que esté equipada con un zoom que les permita acercarse, mucho, a las cosas, sin esfuerzo físico.

No es la mejor cámara del mundo, pero tampoco lo pretende. Parte de un diseño que tiene diez años y que ha dado muy buenos dividendos a la marca. Es, simplemente, una cámara de entrada buena, bonita y barata.