Aunque suene a viejo cascarrabias, hay muchas cosas que no me gustan de las cámaras digitales. Sería incapaz de vivir ya sin ellas, pero al recordar los tiempos de los carretes, de vez en cuando, siento deseos de tirar la cámara al primer río que cruce. Tranquilos que avisaría.
- A no ser que compremos una cámara de gama alta, el plástico invade la construcción de las cámaras actuales. Son carne de cañón para las caídas fortuitas. Siempre echaremos de menos aquellas cámaras del más duro metal, cuadradas y espartanas, como la Canon AV-1 o la Olympus OM-2... Aquellas sí que eran cámaras y armas de protección.
- Ahora hacer una fotografía, apretar el disparador, no cuesta nada. Por eso, mucha gente que en su vida hizo fotos, dispara ahora por doquier, sin pensar, con la excusa de "...alguna saldrá bien...". Es si disparamos sin pensar cuando las fotos salen mal. O sin saber qué es lo que estamos haciendo. Una gran ventaja, que mal entendida, se convierte en un gran horror. La fotografía es diversión, pero no caigamos seamos la versión hoygan de la imagen.
- Las cámaras, como ya hablamos en artículos anteriores, envejecen demasiado pronto. Una cámara de cinco años es poco menos que un dinosaurio en la era digital. Te pueden hasta señalar por la calle por antiguo. Encima tenemos que aguantar revisiones (léase actualizaciones si eres directivo de la marca) porque no las detectaron cuando sacaron a la venta la cámara. La Nikon F3 nunca tuvo semejante problema. Y segur oque hoy funciona como el primer día que salió de la fábrica.
- La gran dependencia de las baterías. Una cámara digital no es nada si no tiene energía. Puede ser la mejor cámara del mundo, la más moderna, pero sin una simple batería que le da para 600 disparos, como mucho, se convierte en un caro pisapapeles. Antes había cámaras con pilas que sólo daban energía al fotómetro incorporado. El resto era pura y dura mecánica. Qué envidia cuando veíamos a alguien con la FM2. O la cámara conocida como el Tanque, que con cuatro pilas alcalinas, eso sí, dispara hasta la eternidad y un día.
- Las cámaras digitales quitan emoción al acto fotográfico por culpa de la pantalla. Antes confiábamos en nuestra sabiduría, en nuestro instinto, en nuestra cámara y en san Eugene Atget, hasta el momento de recoger las copias en la tienda o de salir del cuarto de revelado. La alegría que sentías cuando veías, al cabo de dos días, que todo había salido bien no la puedes sentir igual mirando inmediatamente después del disparo la pequeña pantalla LCD. Si fallabas, aprendías tan bien del error que nunca te volvía a pasar.
- Las dichosas manchas del sensor que estropean todas las fotografías hasta que te das cuenta de su presencia. Con la de antes, las posibles partículas de polvo que entraban en el interior de la cámara eran arrastradas al pasar la película, y no eran necesarios caros y, en la mayoría de los casos, inútiles sistemas de autolimpieza que no evitan la visita al taller para solucionarlo previo sustancioso pago.
- Al comprar una cámara clásica, nos llevábamos a casa un objetivo del más duro metal de focal fija y muy luminoso, como aquellos 50 mm 1.8. Hoy te llevas objetivos que deseamos cambiar en cuanto nuestra cartera se recupere. Objetivos zoom de plástico llenos de aberraciones y distorsiones. Eso sí, con un factor de multiplicación imposible de calcular.
- Las cámaras actuales, en vez de apostar por la sencillez, tienen los menús más prolijos, con más funciones que nadie y con unas configuraciones imposibles de aprender sin asistir a un curso presencial de un año por la cantidad de botones. Con lo fácil que sería disparar en RAW y tener un anillo para el diafragma, un dial para las velocidades de obturación y un botón para el ISO... Volveríamos a tener todo el control y encima la cámara nos devolvería toda la información que captara, no como ahora, que en muchos casos nos conformamos con una versión comprimida.
- Cuando compramos una nueva máquina, también hay que invertir en nuevos programas compatibles, mejorar el ordenador para que pueda mover los archivos previsiblemente más grandes...
¿Qué pensáis?











No estoy de acuerdo con tus razones, pero si en el fondo. a veces odio mi camara digital, y tengo que pasarme unos dias tirando con la analógica.
Buenas... ¿Y cuáles son tus razones? Sería bueno que las pusieras para generar debate. Muchas gracias por pasarte.
Yo vivo sin cámara digital. Me robaron un día mi equipo digital y me tuve que pasar al analogico. Fue lo mejor que me paso en mi vida (fotografica). Lo único que me empujaria al digital sería el mercado. Cuando veo a esos fotografos con todo esa parafernalia de miles de euros me siento feliz de mi 35mm reciclada con su 50 fijo. Tambien pienso que la foto pensada y pretenciosa está sobrevalorada.
Buenas... Ahora miro con ojos golosos una cámara de banco...Pero hay que reconocer, a pesar de todo, que lo digital es maravilloso...
Excelente! Las cámaras analógicas eran para toda la vida. La fotografía digital+photoshop aniquila la emoción del encuentro con el resultado, es solo un conjunto de pixels; la analógica es pura magia.
Pienso que tus críticas no son correctas. He trabajado tanto con analógica como con digital y las diferencias son espectaculares a favor de este última.
Buenas... No me refiero tanto a si estoy a favor o en contra de la fotografía digital, sino que las cámaras digitales están peor construidas que las analógicas. Sería incapaz de vivir sin las cámaras digitales, pero añoro la dureza de las analógicas.
Aunque para algunos los motivos que se exponen aquí suenen como duros o exagerados en el fondo saben que son ciertos, ciertamente la fotografía digital le resto mucho del arte que antes era la fotografía, ahora cualquiera con algo de dinero en el bolsillo puede ser fotógrafo, sin siquiera saber que significa "apertura".
Buenas... Antes pasaba lo mismo. Que todo el mundo pueda hacer fotos es una ventaja. Pero no todo el mundo con cámara es fotógrafo, como no todo el mundo con bolígrafo es escritor.
Hago una corrección a lo que dije anteriormente, no me había percatado de mi error, realmente lo que quería decir es que ahora cualquiera que se compre una cámara, se cree fotógrafo, con todas las facilidades que las digitales te dan.
La Fotografia en si es un arte, y la camara es una herramienta mas, junto con la composición y la luz, entre otras. Un artista es capaz de espresarse por cualquier medio. Y es lo que aspiramos muchos en convertirnos algún día.
Por esa razón prefiero combinar mis objetivos viejos con un cuerpo digital :) al menos aun tengo el control de la apertura y la velocidad. Con las ventajas de tener un ISO flexible
Recién comienzo, con una digital, aunque conocí la era analógica (paso los 30 ya). Sobre tema arte y creerse fotógrafo (sumar instagram, etc), aunque hay bellas imágenes, no saben hacerlo, les sale.
Y el rango dinámico! Dichoso rango dinámico... ¿¿por qué no está a la altura de las analógicas??
Los perfiles de color tambien , que para poder trabajar mejor tus imagenes necesitas tener un monitor que tenga una gama de color alta la cual pueda procesar el adobe RGB aunque no es norma claro.
Antes que dar razones hay que entender los límites de cada cual. Al entenderlos podremos hacer con ellas lo que nos plazca, o, lo que nos permitan y cuando corresponda, o no tanto.
Creo que pasamos cuando se masifico la foto de rollo con las pockets.La calidad del rollo profesional no le gana la mejor digital, es otra cosa y los lentes tambien.Tengo 4 analogicas y 3 digitales
Pero no odio la camara digital, trato de tomar como lo hacia con las de rollo, casi no miro la pantalla y disparo, hago generalmente fotos a modelos y no uso casi photoshop para nada
..Pero la calidad como comentaba de los rollos profesionales...son excepcionales....sin desmerecer la mejor digital..aun lo analogico tiene mas calidad pero el que tiene ARTE lo hace con cualquiera.
"Lo digital" es un mal necesario. Pero continúo insistiendo, como siempre, en que la dureza, versatilidad,........de una buena camara analógica no tiene parangón, y si hablamos de formato medio....
Me parece una nota simpática, irónica y con cierta nostalgia. La experiencia es otra, pero mientras queden rollos y laboratorios que procesen las películas, vamos a poder sentir esa adrenalina
Francesca sono perfettamente d'accordo con te.Io offro ai lerotti del blog quella che e8 la mia esperienza(ringraziando Simone per il libro e l'opportunite0) cosec, chisse0 mai, da invogliare altri che sono in procinto di fare altrettanto:Dopo Laurea, specializzazione, dottorato di ricerca, pubblicazioni e 8 anni da schiavetto al prof., mi sono ritrovato a 35 anni con in mano solo un lavoro da 900€ al mese, part-time in un call center. Dopo aver attraversato alcuni mesi in uno stato di depressione nera e totale, dovuta al modello consumista che mi e8 stato imposto, dai miei genitori (in modo involontario), e dal mondo in cui viviamo, ho accettato il full-time passando a 1500€, ma con l'obbligo (di fatto imposto dal lavoro) di star fuori casa dalle 7 alle 18. A quel punto altro stato depressivo: mi mancava il part-time, il mio tempo libero, le mie passeggiate, il sole che potevo vedere almeno dall'ora di pranzo in poi (e che al contrario, uscendo alle 17 da lavoro, in inverno era sparito dalla mia esistenza).In quel momento lo stato emotivo ha comportato una evoluzione di pensiero, chiamiamola “maturazione”, chiamiamola come volete, solo che si tratta di qualcosa di assolutamente necessario per poter effettuare una scelta di downshifting in modo indolore, come giustamente Simone sottolinea varie volte nel libro. In poche parole, quando recentemente (ma prima di aver letto il libro…) mi e8 capitata l'occasione di passare ad un ulteriore livello (lavorativo e di stipendio), che mi avrebbe consentito di salire quasi a quello del Simone pre-downshifting (bei soldi ma vita zero, tempo libero zero, poca luce del sole ma tanto stress e tanto lavoro), ho detto No grazie . E quando sono uscito dall'ufficio del personale avevo un sorriso ed un'allegria addosso che quasi mi si piegavano le ginocchia dall'emozione e dal ridere. Adesso… beh, dopo questa prima inversione di marcia me ne aspetta un’altra: il ritorno al part-time. Si puf2 definire “downshifting parziale”?
Creo que lo que mas se pierde con las camaras digitales es el entrenamiento del ojo. Al disparar con analogica y tener un margen acotado de fotos, uno cuidaba y esperaba mas el momento adecuado...
,,aunque pueda coincidir con algunos de aspectos señalados, me da la impresión que se soslaya lo fundamental: es una herramienta y como tal, puede ser utilizada con profundidad o de modo superficial y desbocado. Te diría Fernando, que me molestan más, aspectos la post producción con su cantidad de efectos irritantes, que un modo manual-digital usados al modo seductor de las analógicas, donde arte y oficio juegan ese rol fundamental que estás ponderando. Que hay excesos de menú?,,,totalmente de acuerdo, pero como los que saben degustar una buena comida, solo se trata de elegir los sabores que se acompañan como corresponde. Saludos
Hola. Si no te lo digo, reviento. La Canon AV-1 (como la AE-1, la AE-program, la AT...) TODAS! de plástico! de plástico cromado, sí, pero de plástico (policarbonato). Has vivido en el error!
,,,que la durabilidad "de todo" está vinculada a la necesidad de "vender", que esta necesidad supera las posibilidades de este planeta para abastetecernos a todos, que estos requerimientos y las carencias mencionadas, generan tensiones, injusticias y odios que se traducen en inseguridades de todo tipo. Que lo digital es parte de esta lógica; pero que a su vez, facilita la información, el conocimiento, y también, que la distribución de esto genera trabajo pero además lo reduce. Que la posibilidád de ver la foto "ahí" es un placer insuperable, como la calidad de un buen equipo de música o la seguridad y confort de un auto de nueva generación. El plato viene mezclado, como la vida, y mas allá de acordar en la crítica de los excesos señalados, habrá que dejar andar al carro y ver que pasa con los melones. Hoy, siento mucho mas estímulo con mi Nikon D7000 que con mi vieja Yashica, pero no hay que dejar de estudiar composición si queremos buenas fotos,,,y eso nos remite a las proporciones aureas, a Fibonaci o a las teorías del color, tan necesario como el conocimiento de uso de los interminables botones + todas sus interminables combinaciones. En fin, algo de nostalgia sí, pero la convicción de que le encontraremos la vuelta.