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ALTFoto tiene entre sus manos una de las últimas novedades de Sony, que poco a poco se está convirtiendo en una referencia en el mundo de la fotografía. Su base es Minolta, una de las grandes marcas del pasado, que fue absorbida por su compatriota en 2005. Esta cámara es fruto de un trabajo bien hecho desde hace mucho tiempo.

Sony NEX F3

La Sony NEX-F3 es la cámara de entrada al mundo CSC de Sony, que publicita como sencilla, intuitiva, pequeña, misma calidad que una réflex pero más fácil... Y están en lo cierto. Es una cámara con la que te haces enseguida. Si quieres sacarla de la caja y empezar a hacer fotos como un loco, ésta es tu cámara. Para darle más puntos, hay que destacar la calidad de su sensor de 16,1 Mp de formato APS-C (mismo tamaño que el de una réflex) y su procesador BIONZ, elemento clave en la elevada calidad de las imágenes y del vídeo en alta definición a 50i/ 60i y a 24p/25p. Hay que destacar que el flash está integrado en el cuerpo, y no es un accesorio como en el modelo anterior.

flash Sony NEX F3

El diseño se aleja de lo que teníamos visto hasta ahora, siguiendo la línea de la maravillosa Sony NEX 7, y mantiene su personalidad. De hecho, en sus inicios, la serie NEX se vendió como cool, y se consideró como una bendición divina que el portero de la selección de fútbol que ganó el último mundial y su hermosa pareja se llevaran una de viaje. Es un cuerpo extremadamente plano con una protuberancia, que hace de empuñadura, en el lado derecho que sirve de cómodo agarre. Pero un tamaño tan ajustado es un problema cuando queremos acoplar diferentes objetivos y conseguir que el conjunto quede compensado. Ya con el objetivo zoom estándar del kit (con una distorsión en barrilete bastante llamativa en su posición angular), el 18-55, resulta voluminoso, y estoy casi seguro que no entra en ningún bolsillo sin romperlo. A lo mejor si se le acopla el pancake 16mm f/2,8...

Un aspecto que atraerá a muchos es la pantalla basculante que permite las muy populares autofotografías, en las que el usuario prefiere hacerse una foto, luciendo destrezas contorsionistas, frente al monumento en cuestión o con los amigos, antes que dejar la cámara a alguna persona que pase por ahí cerca. El giro de 180º de la pantalla posibilita que veamos cómo estamos de guapos y encuadrados antes de disparar. Una gran ventaja que, a mi parecer, hace que la cámara sea más sensible a las caídas. Internamente casi no tiene partes mecánicas, pero la pantalla está llena de engranajes que la hacen más vulnerable frente a los golpes y el mal uso.

pantalla Sony NEX F3

Y siguiendo con temas de diseño, es un acierto poner un compartimento para la batería y otro para la tarjeta. Algo que es común en las cámaras réflex, es una pesadilla en otras. La Sony NEX-F3 tiene dos compartimentos, aunque el sistema de cierre no ofrezca mucha seguridad. No hay que olvidar que no es un cuerpo profesional.

Pero vamos a lo realmente importante, la calidad de imagen. La cámara, externamente, puede gustar o no, pero hay que reconocer la calidad del sensor, de tamaño generoso es de fabricación propia, y eso es una garantía. No podemos olvidar que algunas de las mejores cámaras del mercado tienen un sensor fabricado por el gigante nipón. En todo el rango ISO (200-3200) los resultados son iguales a los de cualquier cámara réflex moderna, con una calidad muy buena en las luces y las sombras, lo que le confiere un gran rango dinámico. Y como pasa en demasiadas ocasiones, el archivo jpeg tiene un procesado muy agresivo, que hace que, en las tomas con ISO alto, las fotografías parezcan acuarelas en los detalles finos. Pero el archivo RAW tiene una calidad indiscutible. Y si a esta calidad le podemos añadir un objetivo puntero, estamos ante uno de los equipos que demuestran que no siempre hay que gastarse un dineral para conseguir resultados profesionales.

Conclusión

7/10

Es una cámara que cuesta 625€. No es precisamente barata. Cuesta tanto como una réflex de gama media, y hay que contar que es la gama de entrada al sistema NEX de Sony. Sus hermanas mayores son más caras, pero el usuario de esta cámara no necesita más. Llevar esta cámara le hace parecer moderno y con buen gusto. Es una cámara para presumir en los viajes -una de sus ventajas es que se puede cargar la batería directamente desde el puerto USB, sin necesidad de llevar cables de más-, y que da un toque desenfadado gracias a su ingeniosa pantalla basculante.

La calidad de imagen es muy buena, aunque para que saque los colores a sus competidoras hay que olvidarse del jpeg -que machaca los detalles- y revelar uno mismo el RAW. Se agradece que admita dos tipos de tarjeta de memoria, la propia de Sony, la Memory Stick -la pastilla de chicle- y la más versátil y popular SD. Y no nos olvidemos del vídeo, algo que todas las cámaras que quieran ser algo hoy en día en el mercado deben incorporar. Y si es de buena calidad como el de esta Sony NEX F3, tenemos otro motivo para revisar nuestra cuenta bancaria y ver si nos la podemos comprar. Es una apuesta de futuro.

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