El momento más emocionante del uso del flash es cuando rompemos las ataduras de un sistema automático y empezamos a pensar por nosotros mismos gracias al uso del modo manual. Tomamos el control y no dejamos que un avanzado chip piense por nosotros. Es la única manera de aprender.

En este momento es cuando el flash empieza a ser interesante y a iluminar como hemos imaginado alguna vez, sin esas sombras duras y esos fogonazos que delatan su presencia. Lo primero es separarlo de la cámara de cualquiera de las maneras que existen en el mercado. La más sencilla y económica es a través de un cable PC sync (evidentemente es necesario que tanto la cámara como el flash dispongan de esta conexión). Podemos comprarnos una zapata con la conexión, o un flash que funcione por simpatía (sensor que activa el flash cuando detecta otro); o gastarse (mucho) dinero en emisores y receptores. Pero si queremos podemos acudir a distintas páginas de Hong Kong o españolas y comprar unos emisores/receptores buenos, bonitos y baratos.
Un buen flash es aquel que te permite regular su potencia. Puedes bajarlo a la mitad, a un cuarto…Cuando queramos hacer una foto, medimos la luz ambiente, colocamos la velocidad de sincronización más alta siempre que sea posible y regulamos el diafragma. A continuación vamos disparando el flash hasta conseguir la iluminación que queramos. En principio actuando así, y acordándose de situar el flash en una buena posición, las fotografías nos irán saliendo rodadas.
También sería interesante comprarse un paraguas reflector, o una ventana de luz o una tapa traslúcida o incluso una sencilla bolsa blanca de supermercado... Si no sabemos de que va esto, podemos adentrarnos en la filosofía strobist que invade la red, que no ha inventado nada pero que ha demostrado que la fotografía con flash es posible sin gastarse mucho dinero. Con un sencillo flash de segunda mano (gracias a la filosofía de moda en iluminación ahora están mucho más caros) podemos hacer cosas como la iluminación cruzada que consiste en situar el flash en una posición distinta a la del sol, buscando un efecto más llamativo de lo habitual y aligerar las sombras duras que se puedan generar.
Vamos a la teoría y a las fórmulas, unos pocos números y ya podremos empezar a disparar con resultados profesionales.
El flash es una fuente de luz direccional que pierde su fuerza según la manida ley inversa del cuadrado, según la cual la intensidad de la luz disminuye con el cuadrado de la distancia. A medida que el fogonazo se aleja de la fuente va aumentando la superficie de manera esférica. Ilumina más pero con menos intensidad, además de una manera muy curiosa:
- Al pasar de situar el flash de un metro a dos del objetivo perdemos dos pasos de luz, y eso es lo que provoca esas sombras tan duras que tan poco nos gustan.
- Por este motivo, el secreto para evitar esas transiciones tan duras e iluminar todo correctamente es alejar el flash del sujeto.
- A más metros del flash hay menos luz, pero más repartida. Si a esto le sumamos que le podemos acoplar un reflector que genera un mayor tamaño aparente, y por lo tanto menos zona de transición de sombra, ya podemos hablar de un control total de la luz.
Respecto al tema de colocar bien la luz depende mucho de los gustos de cada uno y sobre todo del objeto a iluminar. Podemos empezar a hablar, según se ve en el libro de Fil Hunter “La iluminación en la fotografía”, de la familia de ángulos según el objeto de luz difusa o reflejada, pero esa es otra historia.
Para tener todo el control a la hora de fotografiar con el flash debemos tener en cuenta los siguientes principios:
- Antes de disparar debemos medir la luz tanto en el sujeto principal como en el fondo. Sin tener esta precaución, es muy probable que no consigamos el efecto que estamos buscando.
- Hay que tener en cuenta la siguiente máxima: La luz ambiente sólo se ve afectada por la velocidad de obturación. La luz del flash sólo se controla a través del diafragma.
- Teniendo en cuenta lo dicho en el punto anterior podemos conseguir todo tipo de efectos con un solo flash, y algunos complementos como paraguas, cartulinas blancas y negras y todo lo que te pida la imaginación.
Una vez situados todos los elementos, empezamos a disparar. La primera fotografía que hagamos será el boceto para saber cómo obtener lo que queremos.
Si el fondo lo queremos más oscuro, podemos:
- Alejar el flash del fondo.
- Acercarlo al sujeto.
- Si tenemos sitio en el estudio, alejamos todo el conjunto (flash, modelo y cámara) del fondo y conseguiremos un fondo negro.
Si el fondo lo queremos más claro:
- Acercar el flash al fondo.
- Acercamos todos los elementos al fondo.
- eparar el flash del fondo y acercar el sujeto.









Gracias por el artículo realmente es muy bueno, cada vez aprendo más de ustedes, saludos desde Colombia.