Por fin ha llegado a Madrid, en el Círculo de Bellas Artes (c/ Alcalá 42), después de su paso por Barcelona y Bilbao, la exposición La maleta mexicana, un conjunto de imágenes sobre la Guerra Civil Española de Robert Capa, Gerda Taro y David Seymour "Chim", que se creían perdidas para siempre.
Es una de las historias más increíbles del fotoperiodismo del siglo XX. La cruenta guerra civil española, pionera en muchos aspectos vergonzosos de la guerra, como convertir a la población civil en objetivo militar; pero también fue la primera guerra que se documentó profusamente para evitar que los horrores de la lucha quedaran olvidados. Desgraciadamente, este hecho histórico, todavía hoy, tiene heridas abiertas, pues algo tan humano como abrir las fosas comunes para entregar a los familiares los restos de sus seres queridos, es harto difícil y cuenta con la desaprobación de muchos hoy en día.
La maleta mexicana es la historia de un descubrimiento, quizás el más importante del siglo XXI en materia fotoperiodística. Robert Capa y Gerda Taro, dos apasionados enamorados que tenían poco para comer. Eran dos semidesconocidos en París con ganas de trabajar pero sin dinero en los bolsillos. Juntos idearon a Robert Capa, un afamado fotógrafo americano que gustosamente ofrecía sus fotografías a los periódicos franceses. Gerda Taro, nombre que rememora el de la entonces muy popular Greta Garbo, se las arregló para cobrar el triple de la tarifa habitual a los periódicos con el pretexto del fotógrafo americano, y el invento fue un éxito. El amor de Gerda Taro transformó la vida de Robert Capa. Ella aprendió de él el arte de la fotografía, y llegó a ser muy buena. Eran un binomio perfecto. David Seymour era el amigo inseparable de Capa, aunque no se podía imaginar dos personas más diferentes entre sí, un bon vivant mujeriego y un intelectual que tocaba el piano y hablaba tres idiomas. Los tres partieron llenos de ideales a la guerra española, con ánimo de contribuir a la causa de los republicanos y hundir el avance del fascismo. No pudieron. Gerda Taro perdió la vida aplastada por un tanque amigo en Brunete. Robert Capa murió en 1954 en Indochina, sustituyendo a un compañero y David Seymour cayó en 1956 en Egipto, tiroteado. Un triste final para los tres idealistas que no dudaron ni un instante en disparar sus cámaras contra la barbarie.
Los negativos, cuya autoría algunas veces no estaba del todo clara, fueron redescubiertos por el director mexicano Benjamín Tarver, que los heredó a la muerte de su tía, amiga del general mexicano Francisco Aguilar González, que fue quien tuvo a buen recaudo la valiosa maleta durante todos estos años. Como veis, un auténtico culebrón. No están todos los reportajes que hicieron durante la guerra pero sí muchos de los más importantes. Por ejemplo, faltan los negativos de Córdoba, que resolverían las dudas de una vez por todas sobre la autenticidad de la obra maestra del siglo XX, Muerte de un miliciano.
En la exposición podemos ver gran parte de este material, incluida la maleta, que no deja de ser tres cajas de cartón con 165 carretes enrollados (no sabemos si son los originales o una representación); 70 fotografías de las que 50 son originales de época, 101 contactos ampliados (qué bien estarían acompañados de una lupa), dos audiovisuales y material documental, como revistas y periódicos. Es una exposición de fotografía, pero sobre todo es una de tantas tristes historias de la guerra civil española. Y hay que dedicarle mucho tiempo para ver, entre otras cosas, retratos desconocidos de Hemingway, García Lorca o Dolores Ibárruri "La Pasionaria", y de muchos anónimos que murieron o lucharon en la contienda.
Como complemento a la muestra está el catálogo, de dos tomos, La maleta mexicana, de La Fábrica editorial y de la Fundación Pablo Iglesias a partir del original en inglés publicado por la ICP, el prestigioso centro de fotografía de Nueva York inaugurado por Cornell Capa, hermano del mítico fotógrafo. Una joya, pues además de numerosos ensayos, podemos ver los contactos de los rollos de película.
Es una exposición obligatoria de ver, no sólo recomendable. Podemos aprender las bases de la fotografía bélica y entender que sin implicarse en lo que hacemos, la fotografía tiene poco sentido.








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