Podemos ir despidiendo nuestras ideas sobre tomar fotografías en el metro de una de las ciudades más antiguas de Escocia. La autoridad responsable de regular el transporte en la ciudad de Glasgow, cuyas siglas son SPT, ha determinado en su nuevo estatuto que prohíbe que los usuarios tomen "fotografías, graben videos o hagan registros visuales de cualquier parte del subterráneo".

Para poder efectivamente lograr tomar fotografías, debemos tener un expreso permiso por parte de la SPT, que deberá ser mostrado a cualquier autoridad, tanto policial como del metro, cuando nos la pidan. O sea que podremos ser "intimidados" si nos ven sacando fotos en el subte. Nada placentero, sin dudas.

Los fotógrafos, tanto profesionales como aficionados, según reporta Amateur Photography, no han tardado en responder con sus quejas. Una de las principales, con las que estamos de acuerdo, es que es imposible ejecutar una ley de este estilo: al ser tan abarcativa, entra también en juego el material tomado, por ejemplo, con teléfonos celulares. O sea que las personas que quieran tomar fotos con sus móviles podrán hacerlo, pero un fotógrafo con un equipo profesional y, seguramente, un flash, sin dudas será notado por las autoridades.

Es algo similar a lo que sucedió hace algunas semanas en Londres, cuando el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos prohibió tomar fotografías durante los juegos y publicarlas en redes sociales. Una tarea titánica en la que seguramente fracasarían, dado el poder de las redes sociales.

El objetivo principal de esta ley es evitar que las fotografías sean usadas por organizaciones terroristas para crear mapas extraoficiales de la red de metro y así, encontrar oportunidades para un posible atentado. Si bien las intenciones no son malas, una prohibición de este estilo es, por un lado, ineficiente -un grupo de terroristas podría, al enterarse de esta ley, usar uno de los múltiples smartphones o cámaras discretas que no serían notadas por las autoridades- y por otro lado, una violación a los derechos de los fotógrafos que claramente no tienen estas intenciones.

En este momento, lo que se está intentando hacer es lograr que la frase del artículo prohibitivo sea cambiada por una más apta a las circunstancias. La idea es que se asemeje a la cláusula 11.2 del mismo estatuto, que prohíbe el uso de instrumentos musicales de "una forma que pueda molestar a una persona razonable". Pero, por ahora, no hay novedades al respecto.