¡Ah, la fotografía de bodas! A pesar de que quien les habla no es muy amigo de esta profesión, no hay duda que quienes la ejercen como modo de ganarse la vida lo hacen con pasión, dedicación y mucha creatividad. En las manos de estas personas esta la enorme responsabilidad de retratar cada segundo y milímetro del evento a la perfección, sin dejar pasar nada y creando un recuerdo invaluable para los recién casados. Pero a veces, en su extrema concentración puede suceder lo imprevisto u olvidarse cosas básicas como mirar a donde ponen el pie:

¡Auch! Ese baño involuntario no habrá sido nada bueno para, no una, sino dos de sus cámaras. Interesante ademas como lo que parece ser su asistente en vez de ayudar al fotógrafo a salir de la pequeña piscina sagrada, tira de la cámara intentando salvar las imágenes y ahorcando al pobre hombre.

Así que la próxima vez, una miradita hacia atrás les ahorrará unos cuantos dolares.

Foto: Sean Choe