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A juzgar por la fotografía que encabeza este post, ¿dirías que ambas están hechas en el mismo lugar, con el mismo ambiente y con una mínima separación de tiempo? Aunque parezca increíble, esto es cierto: entre ambas fotografías hay tan solo un minuto de diferencia y ningún agregado extra más que la acción de un flash externo.

Esta es una de las principales razones por la cual comprar un flash supone redescubrir la fotografía. Una vez que comienzas a experimentar con fuentes de luz artificiales y accionables bajo demanda, las posibilidades y horizontes se expanden enormemente, permitiendo una fotografía más versátil y más rica.

La técnica empleada en esta imagen es el fondo negro invisible o invisible black drop, en ingles. Lo que hace es eliminar toda la luz ambiente de la escena y solo tomar aquella que proviene del flash. Esto ahorra cualquier necesidad de estudios, fondos, telas y demás. Fue desarrollada (o al menos la hizo publica) el fotógrafo Glyn Dewis, cuya explicación en su blog demuestra que es de lo más simple. El único requisito es un flash externo activado remotamente, como por ejemplo a través de un Pocket Wizard.

Los pasos son sencillos:

  1. Coloca la cámara en modo manual. Necesitas el control total de la operación.
  2. Utiliza el ISO más bajo posible. Esto dará imágenes con mucho menos ruido.
  3. La velocidad de obturación debe ser igual a la velocidad máxima de sincronización. Usualmente se ubica en 1/250.
  4. Comienza con una apertura de f/5,6, fotografiando el fondo, sin el sujeto y ve cerrando el diafragma hasta que la fotografía resultante sea completamente negra. Lo que tienes que buscar es una toma completamente subexpuesta, sin ningún tipo de información.
  5. Coloca el flash, alguna superficie o paraguas reflectante y juega con su potencia.

Debido a que el diafragma se encuentra tan cerrado, solo la luz del flash será recogida por el sensor, creando un fondo negro perfecto. Las posibilidades de esta técnica son virtualmente infinitos y extremadamente sencillos. La siguiente imagen es un claro ejemplo de la potencialidad oculta detrás de estos simples pasos.