Si imprimimos nuestras fotos en arboles muertos, ¿por que no hacerlo directamente sobre ellos? Antes era un medio de impresión bastante común, puedes juzgarlo tu mismo en un pequeño paseo por la casa de tus abuelos y con la tecnología que tenemos al alcance de nuestras manos podemos hacer lo mismo con poco dinero, aunque probablemente tus nietos no lleguen a verlo.

Nuestra tienda favorita Photojojo nos trae un tutorial paso a paso de como realizar estas transferencias con solo una impresora láser, unas tijeras, algo de gel mate (llamado acrílico artístico en algunos países) y, por supuesto, algo de madera. El proceso es rápido e indoloro; lo mas tedioso es pelar el papel al final del proceso, pero vale la pena el esfuerzo.

Primero debes imprimir la imagen espejada, ya que al transferirla a la madera estarás colocandola boca abajo, de lo contrario esta terminará al revés. El papel a usar es el más fino que puedas encontrar. La idea es que la tinta no este completamente embebida al papel. Luego córtala al mismo tamaño que el pedazo de madera y pintalo con gel mate. Colócalo sobre el soporte y aprieta con bastante fuerza, eliminando el exceso de gel, empujándolo con alguna placa de plástico dura como si estuvieses extrayendo el resto del tubo de pasta dental.

A continuación debes dejar secar la construcción, al menos 8 horas, para luego mojar el papel superior con una toalla húmeda. No hay que excederse, solo lo mínimo como para que el papel cambie de color. Una vez hecho esto, procede a pelar las fibras blancas del papel, revelando la tinta transferida a la madera que esta debajo.

Con algo de paciencia (y unos dedos bastante marcados) obtendrás una fotografía perfectamente transferida. Puedes ver las instrucciones completas, acompañadas de unas fotos explicativas, en el blog de Photojojo.