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En una campaña agresiva por elevar la calidad de sus centros de reparación, Nikon ha decidido que todo reparador no autorizado, perderá la posibilidad de comprar partes sueltas para completar los arreglos de las cámaras que tenga en su negocio. De esta manera, todo aquel que no tenga certificación por parte de la compañía, estará inhabilitado para continuar con su trabajo y, en cierta manera, expulsado del negocio, al menos del lado de Nikon.

Esto no parece ser un gran problema, al menos para el usuario común que ocasionalmente necesita de sus servicios, pero donde realmente aparecen los inconvenientes es que en un país tan grande como Estados Unidos tan solo hay 22 centros autorizados por Nikon. De esta manera, cualquier persona en ese país que esté fuera del alcance de estos centros estará imposibilitado de reparar su cámara de manera rápida, como lo podría hacer en cualquier casa de reparación, y se verá obligado a enviar el dispositivo por correo, con todos los inconvenientes que eso trae.

Ifixit, reconocido blog de reparaciones manuales ha hablado del tema de manera bastante preocupante, argumentando que con este movimiento, Nikon efectivamente asesina el mercado de reparación de cámaras y complica al usuario en sus necesidades de reparación. Ademas, si esta medida tiene éxito, es muy probable que el usuario comience a deshacerse de sus equipos rotos, evitando la molestia de enviar equipos y creando nuevas ganancias para la empresa, cosa que puede tentar a otras compañías a seguir sus pasos.

Actualmente esta medida solo abarca a Estados Unidos, pero si esta acción no es detenida nada impide que se convierta en una directiva global.

Foto: Stefan Marks