Observa detenidamente la imagen que encabeza este post. Teniendo la lente adecuada (que no necesariamente tiene que ser una de alta gama; un 50mm es más que suficiente) ¿cuanto tardarías en realizar el mismo retrato? Suponiendo que el gato ya lo tienes, estarás pensando en una compleja puesta de luces, el alquiler de algún estudio o varias horas detrás de Photoshop eliminando el fondo y convirtiéndolo en un blanco infinito.

Pues lucir profesional no siempre significa tener el mejor equipo o las mejores luminarias, ya que la fotografía de aquí arriba fue realizada con una caja de cartón, un par de hojas blancas y dos luces tradicionales de escritorio que puedes conseguir en cualquier mayorista de oficinas.

Estas pequeñas cajas de luces caseras son las famosas lightbox que resultan muy útiles al retratar objetos pequeños, ya que con pocos elementos puedes crear un set cuasi-profesional, sin necesidad de comprar ningún elemento y aprovechando cualquier cosa que tengas a mano.

La fotografía fue tomada por Usyaka, un blog bastante particular donde el único protagonista es el gato de la imagen, donde explican lo sencillo que es construir un lightbox. Resulta sorprendente lo básico que son los materiales a utilizar y aun así obtener resultados perfectos, como se puede ver en la siguiente imagen del detrás-de-escena:

Tan solo con hacer algunos agujeros en las cuatro caras frontales de la caja, taparlas con hojas blancas (excepto la cara donde la cámara estará apuntando) y colocar una luz a cada costado es suficiente. Requiere algo de practica y ademas tomas de prueba y error para calibrar la luminosidad, pero eso es todo. ¡Anímate a realizar una y muéstranos tus resultados!