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Como nos contaba hace un año aquí en ALTFoto Miguel Ángel Ordónez, ni siquiera los fotógrafos aficionados están libres de hacer una boda alguna vez en su vida. Para los que nos dedicamos de lleno a la fotografía, es una buena forma de comenzar; y más adelante puede convertirse en una fuente de ingresos para solventar proyectos más personales, o bien en nuestro tipo de trabajo favorito. Sin desmerecer a los del primer grupo -ya que aportan innovación al mercado-, me parece que estoy más cerca del segundo. Hago otras clases de foto, pero me gusta particularmente la de bodas porque tiene de todo un poco: Hay sesiones improvisadas, fotografías formales, reporterismo y hasta elaboradas sesiones de retratos.

Pero lo más atractivo de las bodas es que están llenas de retos que ayudan a desarrollar las habilidades de cualquier fotógrafo, no solo en un nivel técnico, si no personal. Aquí una relación de los desafíos más grandes de la fotografía nupcial, y algunas sugerencias para superarlos con elegancia, y buenas fotos.

  • Reto 1: Trabajar con desconocidos. Dependiendo del tipo de fotografía al que estés acostumbrado, esto será más o menos usual para ti, pero en la fotografía de bodas siempre será un problema importante, ya que no se trata solo de los novios, si no de dos familias y de una colección de las más variadas personalidades. La solución es la obvia: Habla mucho con los novios antes de la boda. Muestra tu trabajo y explica cómo lo logras, sin llegar a aburrirlos con detalles técnicos. Pregunta qué es lo que buscan, y aporta ideas para transmitirles seguridad.

  • Reto 2: ¿Quién es mi jefe? Dos novios, cuatro padres, ocho abuelos, veinte tíos... Siempre está la hermana mandona o la madrina que quiere fotos de sus nietos. No puedes ser descortés con nadie, pero debes tener en mente algo: Ese día eres de la novia. De la novia y no del novio, porque es ella la que siempre quiere más fotos, mientras él posiblemente se aburra después de unas cuantas.

  • Reto 3: Los novios no colaboran mucho. Claro, si están nerviosos. !Es solo el día más importante de sus vidas! Lo vital es transmitirles seguridad al guiarlos a través de tu programa. Tienes que creerte que eres tú quien los maneja; y ellos tienen que creerse que, además de casarse, ese día son tus modelos. Propón escenarios, rincones, posturas. Muestra una que otra foto para que vean que todo sale bien, y confórtalos constantemente. No les prohibas cosas, sugiéreles otra forma de hacerlas. Aunque parezca una tontería, cala mucho en el ánimo de las personas.

  • Reto 4: Las otras personas nos distraen. No solo a ti pidiéndote fotos que no vienen al caso, si no a los novios, cargándolos con los líos de la organización. Idealmente hay personas encargadas de eso, pero siempre están los que llegan a preocupar a los protagonistas con cualquier tontería. Sin caerle mal a nadie, intenta ser para tus novios un escudo entre ellos y los problemillas de la boda. Atento, que tampoco se trata de aislar a los novios. Por el contrario, preocúpate de que disfruten de cada momento, sin distracciones.

  • Reto 5: ¿Posado o espontáneo? Espontáneo, siempre. Incluso lo posado. Pide a los amigos y familiares que hagan cosas distintas en sus fotos con los novios. A fin de cuentas, son esas fotos en las que salen tonteando las que van a atesorar más. Sigue a los esposos siempre, y mantente atento a sus interacciones con otras personas, para que no se te escape una sonrisa, una lágrima o un abrazo. Si has sabido ganarte a la pareja, no se aburrirán de que estés pegado a ellos todo el día.

No hemos hablado para nada de encuadres, longitudes focales, aperturas de diafragma o luces auxiliares. Si bien estas cosas son importantes para el valor estético de la fotografía, en una boda lo vital es el valor sentimental; y este se asegura al conectar con los protagonistas. Cuéntanos: ¿Qué otros retos te has encontrado al fotografiar una boda?

Foto: Dmitri Yakimov