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La luna siempre fue un misterio, una fuente de inspiración y una guía en los cielos. Sea por su brillo, su forma o su aparente "cara", siempre fue un objeto de admiración y referencia a lo largo de la historia de la humanidad. Existen miles de fotografías cuya protagonista es este satélite natural y cada vez que se produce un eclipse, todos nos volteamos a mirar como sucede (o al menos vemos su versión televisada, resguardando nuestros ojos de su efecto dañino).

Pero hay un lado de la luna que, desde nuestro punto de vista terrícola, es imposible de ver. La luna tiene una rotación síncrona con respecto a la Tierra, por lo que siempre "nos muestra" la misma cara. Por esta razón, sea cual sea el momento de la noche, estación o año, la luna siempre tiene el mismo aspecto, sin ninguna variación. El otro lado de la luna siempre fue una incógnita; la pregunta de que era lo que había allí. Durante épocas circulaban historias de que allí se albergaba vida extraterrestre, que tenia una composición completamente distinta a la visible y hasta fue la inspiración del titulo del disco de Pink Floyd.

Esta incógnita, al menos la que refiere a como se ve ese lado oculto, fue resuelta el 4 de Octubre de 1959. Plena época de carrera espacial, la extinta Unión Soviética enviaba su sonda espacial Luna 3 cuya única función (ademas de demostrar el poderío soviético) fue la de retrata la cara invisible de la luna. La sonda alcanzo el satélite natural el 7 de Octubre y en 40 minutos tomo 29 imágenes de esta parte nunca antes vista. Resumió su viaje de vuelta a la tierra (pero sin llegar a retornar completamente) donde envió tan solo 17 imágenes, debido a unos grandes problemas con su señal transmisora.

Esta sonda espacial de una cámara con dos lentes, una unidad de procesado automático (analógico, obviamente) y una escáner. La primer lente consistía en un 200mm, de apertura f/5.6 y un 500mm, de apertura f/9.5. Dentro de la unidad de procesamiento había 40 negativos resistentes a la temperatura (tanto en extremo calor durante la salida de la tierra y en extremo frío durante su estadía en el espacio) y a la radiación. Lo curioso es que esta cámara no era móvil, sino que estaba fijada a la estructura de la sonda, por lo que la composición de la fotografía se lograba girando no la cámara, sino toda la nave espacial.

Toda la secuencia de fotografías fue ejecutada automáticamente, mientras que la única intervención humana, a distancia, fue la de realizar el escaneo de las imágenes. Esta información fue transmitida vía una señal de frecuencia modulada, compuesta por vídeo analógico, en cierta manera similar a la que se utiliza en los facsímiles.

Estas 29 imágenes tomadas cubrían un 70% del lado oculto de la luna, de las que solo se publicaron 6. Actualmente hay 8 imágenes disponibles en el catalogo de la NASA que muestran una luna irreconocible, a ojos del espectador terrícola. Existen versiones restauradas de estas fotografías, pero carecen del alma, de lo que representan estas imágenes, primeras imágenes, de un lado hasta entonces desconocido.