Quién no se ha encontrado con cuerdas llenas de ropa recién lavada. Cuerdas atravesando el jardín, de casa en casa o moviéndose en lo alto con el suave viento de la tarde. Es una de aquellas escenas difíciles de resistirse de fotografiar. Sobretodo cuando nos encontramos en un país lejano y exótico.

Esta es una de esas imágenes imposibles de olvidar y que parecen pertenecer a otra época. Por alguna razón estas fotografías parecen siempre pertenecer a las de un país del tercer mundo, como si colgar tu ropa al aire fuera un gesto de retraso o subdesarrollo. Como si sólo en África la gente lavara sus ropas, o como si en los países del norte la ropa se secara a ocultas. Hay algo de obscenidad, o más bien de entrar dentro la privacidad de una persona, en el ver su ropa limpia. Esto se vuelve un acto vergonzoso para muchos países en los cuales esta actividad incluso es prohibida, o que por la máquina de secar ha sido para siempre desterrada. Lo irónico es que en estas cuerdas estamos viendo lo más público que la persona posee: La ropa con que saldrán a la calle, con alguno que otro detalle más íntimo. Pero para nuestros ojos las ropas sin gente están tan desnudas, de al misma manera que las personas sin ropa.

La fotografía que acompaña este texto es de Heather McClintock, una fotógrafa de Nueva York que ha recorrido Uganda fotografiando las huellas que ha dejado detrás suyo la guerra civil: Casualties of the Civil War in Northern Uganda. Muchas escenas son dolorosas, pero otras únicamente retratan la vida cotidiana del país, llena de tristezas pero también de alegrías. En esta fotografía niños se esconden detrás de ropa colgada en algún puesto callejero. La fotografía está llena de colores vivos y luminosos. Detrás se ocultan las piernas de piel oscura, sin zapatos, de niños que vivieron la guerra.

Son niños ocultos detrás de la ropa de sus madres. Niños ocultos detrás de ropas vacías, pero también detrás de vestidos de colores brillantes. Detrás de esta fotografía se encuentran otras: las de niños enfermos , de cuerpos deformes y mutilados, de lágrimas y de sonrisas. Con estas imágenes, la fotógrafa logra mostrarnos detalles de la privacidad de un pueblo. De la misma manera que las ropas colgadas son un detalle íntimo expuesto sin vergüenza, las fotografías de Uganda recuerdan la guerra pasada y los gestos de esperanza hacia el futuro.

Via: Fraction Magazine